Cuánto cuesta una página web en 2026
Hay mucha web ahí fuera que te da una tabla de precios y luego te dice que «depende de muchos factores». Gracias, muy útil. Aquí voy a intentar ir al grano: precios reales del mercado español en 2026, lo que incluyen, lo que no incluyen, y lo que nadie te dice hasta que ya has firmado.
Si prefieres saltar directamente a los números de tu proyecto, tienes una calculadora que te da un rango orientativo en cuatro preguntas.
La pregunta que define el precio
Antes de hablar de cifras, hay una distinción que lo cambia todo: ¿necesitas un folleto o una herramienta?
Una web folleto muestra información que no cambia casi nunca. Quién eres, qué haces, dónde estás, cómo contactarte. El restaurante con sus fotos, su carta y su dirección. El dentista con sus servicios y su teléfono. No hay nada que gestionar: la web está ahí y punto.
Una web herramienta hace cosas. Permite reservar mesa online, actualizar la carta cada semana, gestionar un catálogo de productos, automatizar presupuestos, integrar el calendario de citas… Aquí la web trabaja activamente para el negocio, no solo lo presenta.
Esa diferencia es lo que realmente mueve el precio. No tanto si la web tiene 3 páginas o 10, sino si detrás hay lógica, gestión y funcionalidad o no.
| Tipo de web | Qué es | Precio orientativo |
|---|---|---|
| Web folleto | Presentación estática: quién eres, servicios, contacto. Sin gestión posterior. | 600€ – 1.500€ |
| Web con CMS | El cliente puede editar contenidos, publicar en el blog, actualizar textos e imágenes. | 1.000€ – 2.500€ |
| Web con funcionalidades | Reservas online, formularios avanzados, integraciones con terceros, calculadoras. | 1.800€ – 4.000€ |
| Tienda online | Catálogo de productos, carrito de compra, pasarela de pago, gestión de pedidos. | 1.500€ – 5.000€ |
| Desarrollo a medida | Lógica de negocio específica, integraciones complejas, aplicaciones web. | Desde 5.000€ |
Estos son rangos para trabajo freelance en España. Una agencia suele multiplicar por 1,5 o 2 la misma entrega por su estructura de costes interna.
Si te ofrecen una web por 150€, no es una web: es una plantilla con tu logo pegado encima. Puede funcionar el primer día, pero no está pensada para posicionarse ni para crecer con tu negocio.
Calcula el precio de tu web
Qué incluye ese precio (y qué no)
Lo que suele estar incluido en el precio de creación:
- Diseño y maquetación
- Desarrollo técnico (instalación, configuración)
- Formulario de contacto
- Integración básica de Google Analytics
- Puesta en marcha
Lo que casi nunca está incluido y que luego aparece como extra:
- Textos y contenidos. Alguien tiene que escribir lo que dice tu web. Si no lo haces tú, cuesta entre 50€ y 300€ por página.
- Fotografías. Imágenes profesionales o de banco de imágenes con licencia. Si usas fotos de Google sin licencia, te expones a reclamaciones.
- SEO. Que la web esté técnicamente bien no significa que aparezca en Google. El SEO es trabajo aparte (te cuento más abajo por qué esto importa).
- Dominio y hosting. El dominio ronda los 10–15€/año. El hosting entre 5€ y 30€/mes según calidad.
- Mantenimiento. Una vez lanzada la web, alguien tiene que mantenerla. Más abajo tienes los precios.
Antes de contratar, pide que el presupuesto detalle exactamente qué incluye cada partida. Si te mandan un número redondo sin explicación, pide un desglose. Si no pueden dártelo, es una señal de alarma.
Freelance vs. agencia: cuándo conviene cada uno
Las agencias tienen equipos: diseñadores, desarrolladores, gestores de proyecto, cuentas. Esa estructura tiene un coste, y ese coste lo pagas tú. Tiene sentido si tienes un proyecto grande y complejo que necesita varios perfiles coordinados.
Para la mayoría de pymes y negocios locales, un freelance especializado es mejor opción. El que habla contigo es el que hace el trabajo. No hay reuniones de coordinación interna, no hay malentendidos entre el diseñador y el desarrollador, no hay rotación de becarios en tu proyecto.
La diferencia de precio puede ser del 30% al 50% para el mismo resultado. Y en muchos casos, el resultado es mejor: hay menos capa de comunicación entre tu brief y la persona que ejecuta.
Eso sí: busca a alguien que controles que hace diseño, desarrollo y SEO. Si tu diseñador web no entiende de posicionamiento, vas a tener que contratar a un tercero después, y volver a explicar el proyecto desde cero.
Cuánto cuesta el mantenimiento
Una web no es un cartel que cuelgas en la pared. Necesita mantenimiento para seguir funcionando bien, segura y posicionada. Esto es lo que existe en el mercado:
| Plan | Qué incluye | Precio aprox. |
|---|---|---|
| Básico | Actualizaciones de WordPress y plugins, backups automáticos | 30€ – 60€/mes |
| Intermedio | Lo anterior + monitorización de seguridad, pequeñas modificaciones, soporte técnico | 60€ – 150€/mes |
| Avanzado (ecommerce o web con mucho tráfico) | Lo anterior + optimización continua, soporte prioritario, revisión de velocidad | 150€ – 300€/mes |
Si no contratas mantenimiento y un plugin queda desactualizado, tu web puede volverse vulnerable a ataques. Si no haces backups y algo falla, puedes perder todo el contenido. Además, Google tiene en cuenta la velocidad y el estado técnico de la web para posicionar: una web abandonada cae en los resultados.
Para webs en WordPress (que es el 80% de los proyectos), el mantenimiento básico parte de 30–40€/mes. Es lo mínimo que deberías contemplar en tu presupuesto.
Coste total a 3 años
El precio de «hacer la web» es solo el primer pago. Esto es lo que suele costar mantener una web activa durante tres años:
| Concepto | Año 1 | Año 2 | Año 3 |
|---|---|---|---|
| Creación de la web | 800€ – 2.500€ | — | — |
| Dominio | 15€ | 15€ | 15€ |
| Hosting | 120€ – 360€ | 120€ – 360€ | 120€ – 360€ |
| Mantenimiento | 480€ – 720€ | 480€ – 720€ | 480€ – 720€ |
| Total aprox. | 1.415€ – 3.595€ | 615€ – 1.095€ | 615€ – 1.095€ |
Esta tabla no incluye SEO ni publicidad. Incluye tener la web funcionando correctamente. Si tu web genera un solo cliente nuevo al mes que te deja 200€ de margen, se paga sola en el primer trimestre.
Sin visitas, tu web no vale nada
Una web que nadie visita es como un local en un callejón sin salida: puedes tenerlo perfectamente decorado, pero si nadie pasa por delante, no vende nada.
Crear la web es el primer paso. Hacer que aparezca cuando tus clientes la buscan en Google es el segundo, y el que muchos se saltan.
El SEO es el trabajo que hace que tu web aparezca en los resultados de Google cuando alguien busca lo que tú ofreces. No es magia y no da resultados en dos semanas: tarda entre 3 y 6 meses en empezar a funcionar. Pero cuando funciona, los clientes llegan solos, sin que pagues por cada clic.
Lo que mucha gente no sabe es que si construyes la web pensando en el SEO desde el principio, el resultado final es mejor y más barato que si intentas posicionar una web que no estaba diseñada para eso. La estructura de URLs, los títulos, la velocidad de carga, el código limpio: todo eso afecta al posicionamiento, y es mucho más fácil hacerlo bien desde el principio que arreglarlo después.
Un cliente mío del sector automoción vendió un coche a los tres días de lanzar su web. No fue suerte: fue consecuencia de haber construido la web con ese objetivo desde el primer momento.
¿Para qué pagar si la IA te la hace gratis?
Es la pregunta del momento, y es legítima. Así que voy a responderla sin rodeos.
La IA puede generar código, escribir textos, proponer estructuras y producir un diseño decente. Eso es real. El problema no es la herramienta: es lo que no sabes que no sabes cuando la usas.
Hacer una web que funcione, y por funcionar me refiero a que cargue rápido, que Google la entienda y que no se rompa a los seis meses, requiere tomar cientos de decisiones técnicas. Qué estructura de URLs usar. Cómo organizar el menú para que sea fácil de rastrear. Qué plugins instalar y cuáles evitar. Cómo configurar el servidor. Cómo estructurar los textos para que respondan a lo que busca tu cliente en Google.
La IA no toma esas decisiones por ti. Las ejecuta. Y si no sabes qué pedirle, te va a dar algo que parece una web pero que está llena de problemas invisibles: código innecesario, imágenes sin comprimir, estructura semántica incorrecta, sin schema markup, sin caché configurada. Todo eso no lo ves el día del lanzamiento. Lo ves seis meses después cuando nadie te encuentra en Google y la web va lenta en móvil.
Yo uso IA en mi flujo de trabajo. Me ayuda a ir más rápido en cosas concretas. Pero la diferencia entre un resultado útil y uno que parece útil está en saber exactamente qué pedirle, cómo validarlo y cómo integrarlo en un proyecto que tiene que funcionar de verdad.
Si tienes tiempo, ganas de aprender y el resultado no es crítico para tu negocio, prueba. Puede funcionar para algo sencillo. Pero si necesitas que la web trabaje para ti, que aparezca en Google y que no se convierta en un problema técnico en seis meses, eso requiere criterio. Y el criterio no viene del prompt.
Qué preguntar antes de contratar
Antes de firmar nada, hazte estas preguntas al proveedor:
- ¿El precio incluye los textos o tengo que dártelos yo? (Importante: muchos presupuestos asumen que tú ya tienes los contenidos redactados)
- ¿La web estará optimizada para móvil y para velocidad de carga? (Pide que te muestren webs que hayan hecho en Google PageSpeed Insights)
- ¿Incluye algún trabajo de SEO técnico o solo el diseño? (Una web bonita que Google no puede leer no sirve de nada)
- ¿Qué pasa si necesito un cambio después de entregar la web? (Hay que saber si hay revisiones incluidas o si cada cambio es una factura nueva)
- ¿Quién será mi punto de contacto durante el proyecto? (Si la respuesta es «el equipo», pregunta qué persona específica)
- ¿Tengo acceso al panel de administración cuando termine el proyecto? (Tu web tiene que ser tuya, no un rehén de su hosting)
- ¿Qué incluye el mantenimiento y cuánto cuesta? (Que esté claro antes de empezar)
Si alguien no puede responder con claridad a estas preguntas, sigue buscando.