Pedro Somera es artista, y su vinoteca lo parece. Abrió en el casco antiguo de Ronda la única tienda dedicada solo a vino rondeño, y la llenó de grabados, pinturas y cuadros suyos. Aquí el vino y el arte pesan lo mismo.
Una tienda de vinos se resuelve con un catálogo; aquí el arte es la mitad del local y tenía que verse. Dos versiones, español e inglés, cuidadas igual: la inglesa para el turista, la española para el rondeño que aún no la conoce.
El vino por delante, el arte de Pedro envolviéndolo. Funciona en español y en inglés, y cada visitante ve la versión en su idioma. La inglesa sigue captando al turista; la española da a conocer la vinoteca a los rondeños.
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